Los turnos llegaban por mensaje
Cada reserva era una conversación: preguntar horarios, confirmar, reprogramar. Mientras se cortaba, los mensajes esperaban.
Una barbería con clientela fiel y mucho trabajo, que necesitaba que la reserva y la administración del día dejaran de depender de mensajes y de memoria. Le construimos su propio sistema, a la medida de cómo trabaja.

El negocio funcionaba, pero todo pasaba por el teléfono de la barbería y por lo que cada uno recordaba.
Cada reserva era una conversación: preguntar horarios, confirmar, reprogramar. Mientras se cortaba, los mensajes esperaban.
Quién viene seguido, qué corte se hace, cuándo fue la última vez: estaba en la cabeza del equipo, no en un lugar que se pudiera consultar.
No había una página con los servicios, la dirección y la forma de reservar, ni algo para mostrarle a quien llega de otro país.
Un sistema hecho para la barbería: lo que reserva el cliente en el sitio aparece en el panel de la dueña, con su historial.
Su sitio propio, con su marca y su dominio, en español, inglés y portugués.
El cliente elige servicio, día y horario libre, y recibe la confirmación por email.
Cada reserva suma al historial del cliente: qué se hizo y cuándo vino por última vez.
Desde un solo lugar ve el día, maneja servicios y horarios, y edita el sitio sin depender de nadie.
Buenos Muchachos, en Paraná: el salón, el equipo y el trabajo de todos los días.





La misma forma de trabajar que usamos con todos nuestros clientes.
Cómo llegaban los turnos, qué servicios ofrece y qué le hacía perder tiempo a la dueña.
Qué se construía, en qué orden y a qué precio, antes de escribir una línea de código.
Primero el sitio, después el turnero, el registro de clientes y el panel, probando cada parte con ella.
Si algo falla o hace falta un cambio, nos escribe y lo resolvemos nosotros.
Contanos cómo trabajás hoy y qué te gustaría resolver. Te respondemos en un día hábil, con una persona del equipo y sin compromiso.